El escanciado de la sidra: Arte y sabor

Antes de cualquier cosa que podamos mencionar en relación al escanciado de la sidra, debemos explicar para quienes no conozcan tal proceso, de qué se trata esto.

Entonces ¿Qué es escanciar? Concretamente se trata de, Echar o servir una bebida alcohólica, específicamente serian el vino y la sidra. Bien sea en un vaso o en una copa, pero debe hacerse desde una altura considerable.

La sidra en concreto, se trata de una bebida muy popular en países como Argentina y nuestra querida España, entre otros. A esta se le puede adjudicar una historia que viene a ser mucho más antigua de lo que muchos pueden pensar.

Es una bebida que se logra obtener realizando la fermentación alcohólica normal del zumo de las manzanas frescas. Aunque esta bebida es catalogada muchas veces, dentro del marco de los vinos, ¡no es un vino! pues este último proviene de la fermentación del jugo de la uva.

Ahora bien, una vez que se ha pasado por todo el proceso de elaboración de la sidra es hora de probarla y servirla ¿Cómo lo hacemos? es allí donde entra el proceso de escanciar la sidra.

¿Por qué es tan importante escanciar la sidra?

Algunas explicaciones señalan que se realiza el escanciado de la sidra solo con el fin de poder generar espuma, lo cual resulta ser totalmente falso.

Ya que esto del escanciado la verdad posee una explicación mucha más compleja de lo que algunos creen. Entonces ¿por qué servir la sidra de esta forma tan peculiar, llamativa y característica?

El ritual del escanciado de la sidra viene a ser un hecho único en el mundo. Con este, el objetivo que se persigue es agitar la sidra, airearla y también, hacer despertar el gas carbónico de la misma pero de un modo natural pues, este se encuentra “dormido”.

Esta acción permite que la persona que se dispone a beber la sidra, de inmediato pueda disfrutar de una sensación plena, porque con el escanciado se logra realzar el aroma y también es posible percibir una sensación especial, producida por la emulsión del gas carbónico.

Dicha sensación termina una vez que el gas desaparece de manera definitiva, para las personas que aún no han probado esto, se podría comparar con el hecho de tomar un refresco con gas y luego, sin presencia de este.

Cómo se debe realizar el escanciado de la sidra

No existe duda en cuanto a que, escanciar la sidra es visto como todo un arte. Cualquier persona puede hacerlo, aunque ciertamente, algunas lo hacen mucho mejor que otras.

Ahora bien, podemos decir que, lo más complicado es lograr hacerlo con estilo. De igual forma hay que recordar que, servir la sidra por medio del escanciado, tiene su lógica y finalidad, no debe verse solo como algún tipo de espectáculo, aunque ciertamente sea muy agradable verlo.

La acción del escanciado viene a ser algo típico de la región Asturiana, allí se realiza con la exquisita sidra de la zona y solo podrás apreciar una muy particular manera de servir la sidra, en dicha región.

Ahora bien ¿cómo se realiza la acción de escanciar? Se debe alzar el brazo con botella en mano y elevar la misma lo más alto posible, para luego proceder a verter la sidra desde arriba, haciendo que el chorro de sidra impacte contra el borde del vaso. El vaso por su parte, debe colocarse un poco más abajo de la cintura y debe estar en una posición inclinada.

Al impactar la sidra en el borde del vaso se acentúan todas las cualidades de la misma, despertando así el carbono y además, se volatiliza parte del ácido acético que posee la bebida. Lo que, dicho en otras palabras que ya mencionamos, sería que la sidra se agita, se airea y despierta así, su gas.

Algo importante del escanciado de la sidra es que hacer uso del vaso de sidra es algo indispensable, ya que para esto no funcionará ningún otro tipo de vaso.

Es un vaso que posee un gran tamaño de unos 12 centímetros de alto con una boca de 9 cm de diámetro. Este se va haciendo más estrecho a medida que se acerca al final del vaso. El uso de dicho vaso permite potenciar el aroma y sabor de la sidra.

Una vez que ha finalizado el escanciado, a lo que se tiene dentro del vaso se le llama culín. De allí la típica expresión que se escucha de ¡échame un culín! Te invitamos a que pruebes entonces, tomar un culín que esté recién escanciado y luego tomar otro sin escanciar para que logres notar la diferencia entre ambos casos.

Como mencionamos, todos pueden escanciar la sidra, unos lo hacen mejor que otros, pero con la práctica suficiente se logra un escanciado de calidad y muy agradable a la vista, ¿Te animas a intentarlo?

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